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| Fotografía 1. El rascado de puertas |
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| Fotografía 2. Múltiples destrucciones |
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| Fotografía 3. Lamido continuo |
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| 12.01.2001 |
Susana González |
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| La ansiedad por separación en el perro |
Los perros se han convertido en excelentes animales de compañía para el hombre gracias a la facilidad con la que establecen fuertes vínculos sociales con las personas. Pero esta misma característica, que hace de éste una mascota ideal, puede llegar a ser la raíz de uno de los problemas más frecuentes en la conducta del perro: la ansiedad por separación.
Definimos la ansiedad por separación como aquel miedo o aversión que experimenta el animal ante la partida de su propietario. Puede afectar a animales de cualquier edad, raza y sexo. Los propietarios a menudo se quejan de que sus perros eliminan (es decir, hacen sus necesidades) dentro de la vivienda, destrozan muebles, ropa, etc, o ladran excesivamente cuando se quedan solos.
A menudo muchos dueños creen, equivocadamente, que su animal se comporta de un modo rencoroso o desobediente. Con relación a este particular, hay que decir que no hay ni una sola evidencia en la literatura científica de la existencia del rencor en los animales. Por tanto, dotar a los perros de estas atribuciones, es proporcionarles características que únicamente se encuentran en los seres humanos.
Factores predisponentes
El perro es un animal social por tanto, es normal que un cachorro establezca vínculos de unión con su madre y sus hermanos. Una vez que el animal es separado de su grupo familiar, este vínculo se desplaza hacia la figura del propietario.
El apego existente entre el dueño y el perro implica una relación saludable y se convierte en la base de una relación agradable entre ambos. Pero en el momento en que el animal depende excesivamente de su dueño, surgen los problemas.
La ansiedad por separación puede aparecer en perros que tengan una anormal predisposición a padecer esta dependencia. Por otro lado, sucesos traumáticos ocurridos durante la vida del cachorro pueden dar lugar al desarrollo de fuertes vínculos con el propietario. Una temprana separación de la madre (antes de las 7 semanas de edad), un cambio repentino de ambiente (traslado de casa, estancia en una residencia canina, etc.) o un cambio en el estilo de vida del propietario (fin de una baja laboral, final de las vacaciones, un divorcio, la muerte de un familiar, etc.) pueden llevar al animal a manifestar este desorden conductual.
¿Cómo detectar el problema?
Tal y como hemos mencionado anteriormente, las manifestaciones más corrientes de la ansiedad por separación son los ladridos, la eliminación inadecuada y la conducta destructiva únicamente durante la ausencia del propietario (fotografías 1, 2 y3). En cada caso se pueden presentar uno de estos síntomas o una combinación de los tres. A menudo, los propietarios nos comentan que sus perros no comen absolutamente nada durante su ausencia, pero que empiezan a hacerlo tan pronto como regresan a casa.
Por otro lado, los perros aprenden a asociar actividades específicas relacionadas con la salida del propietario: ponerse los zapatos, coger las llaves, etc., de manera que, algunos de ellos comienzan a manifestar ansiedad antes de la salida del dueño, con temblores, jadeo o bien, bajando las orejas y cola adquiriendo un aspecto deprimido. Cuando se quedas solos, algunos perros deambulan de habitación en habitación buscando a su dueño, temblando y gimiendo.
La ansiedad por separación se puede manifestar también por el rascado de puertas y ventanas, al intentar seguir al propietario. Algunos animales orinan o defecan cerca de la puerta o en la cama de su dueño. También es muy frecuente que ladren durante largos períodos de tiempo.
Por lo general, la ansiedad por separación es un problema que se detecta cuando ocasiona molestias al propietario. Hasta ese momento, el animal puede llevar semanas e incluso meses de sufrimiento. Sería más conveniente, para el bienestar del perro, detectar el problema en el momento en que comienza a afectarle a él. Por esta razón, aconsejamos a aquellas personas que sospechen que su perro tiene un problema relacionado con la separación, que graben al animal en vídeo cuando se quede solo. Si esto no es posible, la grabación de una cinta de cassette puede ser también de utilidad. De este modo, el veterinario que evalúe posteriormente el caso, contará con un valioso material para llegar al diagnóstico y emitir un pronóstico.
Tratamiento
El tratamiento actual para solucionar la ansiedad por separación consta de dos partes:
- Terapia conductual: la única de resolver el problema por sí misma.
- Terapia farmacológica: mediante el uso de antidepresivos.
Ambas partes del tratamiento deben ser establecidas y supervisadas por el veterinario. Éste elaborará un plan individualizado, atendiendo a las necesidades de cada caso en particular.
TERAPIA CONDUCTUAL
Es el pilar fundamental del tratamiento. Consiste en debilitar la dependencia que el animal muestra hacia su propietario. Este principio requiere que el dueño ignore al perro cuando éste busca activamente su atención. También es importante no despedirse del animal antes de salir, ni consentir un excesivo recibimiento. Esta actitud no deteriora la relación amo-perro, pero disminuirá la dependencia excesiva y tolerará la ausencia del propietario, sin ansiedad. Ignorar al animal puede ser difícil, pero hay que mantenerse firme durante todo el tiempo que dure el tratamiento para conseguir que la relación sea saludable.
Por otro lado, debemos conseguir que el animal no sepa en qué momento el dueño va a salir. De este modo, la ansiedad no empezará a manifestarse antes de la salida. Para conseguir este efecto hay que tratar de confundir al animal, cogiendo las llaves, manipulando la puerta o cogiendo un bolso, pero sin salir a la calle. De esta manera, perderán su valor como productores de ansiedad.
También puede resultar de ayuda proporcionar ejercicio físico suficiente al animal o dejarle a su alcance algún juguete estimulante, aunque no son una parte fundamental del tratamiento.
Bajo ningún concepto el animal debe ser castigado cuando, al llegar a casa, se encuentran destrozos o eliminaciones fuera de sitio. El castigo debe aplicarse para corregir conductas justo en el momento en que se producen. Hay que tener claro que el castigo tiene como finalidad el que una conducta inapropiada no se repita en el futuro, no la de aliviar la tensión del propietario.
Como última reflexión hay que recordar que, si el animal se comporta indebidamente, no lo hace de forma consciente. El perro está tan angustiado que no es capaz de controlarse, su sufrimiento es tan agudo que pierde el dominio de sí mismo. El castigo a este nivel es incapaz de resolver el problema y puede complicar más aún la situación.
TERAPIA FARMACOLÓGICA
Al igual que la terapia conductual, debe ser establecida y supervisada por el veterinario. Esta medicación se utiliza para suprimir la ansiedad, sin sedar al animal. Pero estos fármacos, por sí mismos, no constituyen una solución y deben ser utilizados en todos los casos, sean más o menos leves, junto con la terapia conductual anteriormente descrita.
Prevención
Cuando un cachorro llega a casa, es muy importante evitar situaciones que potencien el desarrollo de hiperapego. Hay que acostumbrar al animal a quedarse solo de forma gradual. Muchas familias son reticentes a dejar a su cachorro solo en casa. Mantenerlo acompañado las 24 horas del día es un error ya que, el día que esta situación sea insostenible, el animal tendrá serias dificultades para afrontar la nueva situación.
Seguir unos consejos a la hora de educar a un cachorro no garantiza que no vaya a presentar problemas relacionados con la separación en el futuro, pero sí favorece que sus factores predisponentes se vean minimizados:
- No hay que despedirse del cachorro cuando se vaya a salir de casa. Cuando nos despedimos del animal se le transmite intranquilidad asociada a la salida del propietario. En el futuro, este animal percibirá la separación de su dueño como algo desagradable. Se debe vanalizar la separación, ya que es natural que el dueño salga de casa y regrese un tiempo después.
- Hay que pedir ayuda profesional inmediatamente cuando detectemos que nuestro cachorro manifieste conducta destructiva única y exclusivamente durante nuestra ausencia. Bien es verdad que puede no tratarse de un problema vinculado a la separación pero, dada la gravedad y frecuencia del proceso, merece la pena descartarlo a tiempo.
Dentro de la medicina hay un principio fundamental que dice que es mejor prevenir que curar, y en este aspecto la etología clínica y los problemas de conducta no son una excepción. Cuando adquirimos un cachorro, tenemos en nuestras manos la posibilidad de conseguir de él todo aquello que nos propongamos. Entre estos propósitos debe encontrarse la prevención de problemas de comportamiento. Es muy recomendable que asistan junto con su animal a las sesiones informativas sobre la educación del cachorro que ofrecen algunas clínicas veterinarias.
Conclusión
Si tras la lectura de este artículo usted cree que su perro puede ser víctima de ansiedad por separación, es importante tomar medidas para solucionar el problema lo antes posible. Desgraciadamente, no es algo que desaparezca con el tiempo. Su veterinario puede orientarle para empezar una terapia o puede referirle a un especialista. Es importante que recuerde que su animal no es malo ni rencoroso, que es víctima de un desorden que puede ser tratado y que el pronóstico es bueno si se siguen unos sencillos consejos que le facilitará el veterinario.
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